La Oficina en Casa

Todos aquellos que realizamos algún tipo de trabajo que puede ser llevado a cabo a distancia  nos encontramos con muchas situaciones nuevas al trabajar desde nuestro hogar en tiempos de aislamiento preventivo. Seguramente algunas buenas como evitarnos el viaje, usar ropa más cómoda y pasar más tiempo en familia; y otras no tanto. El espacio cada vez más reducido de nuestras viviendas no se lleva bien con la necesidad de tener una oficina en casa. Entonces es necesario realizar un correcto análisis del problema que ayude a buscar soluciones por la vía adecuada. Existen algunas pautas básicas y recomendaciones que pueden hacer estas experiencias menos conflictivas desde el punto de vista acústico.

EL RUIDO DE FONDO Y EL AISLAMIENTO

Uno de los conflictos existentes es el ruido de fondo que tenemos en nuestros hogares, tanto por fuentes externas como internas. Respecto a la inmisión de niveles sonoros desde el exterior, es clave pensar en la mejora del nivel de aislamiento acústico con el que cuenta nuestra vivienda. Esto nos lleva a empezar siempre por los puntos más débiles, que  son las aberturas. 

Una solución simple, pero limitada en su efectividad, es mejorar el sellado y los burletes. Una solución más completa, que implica una inversión mayor, es reemplazar las ventanas existentes por algún tipo de DVH. Existen muchas marcas y opciones en el mercado, y aunque en general la prestación acústica no es la primera razón que se toma en cuenta para diseñarlas, la mejora de aislamiento acústico es muy notoria respecto a una ventana convencional. En la tabla 1 damos ejemplos en números (índice de reducción acústica Rw) de algunos sistemas de aberturas típicos medidos en laboratorio [1].

En cuanto al aislamiento de las secciones ciegas -paredes, pisos y techos-, las soluciones completas en general son más complejas e implican la refacción entera de esa superficie, por ejemplo, con sistemas de construcción en seco. Sin embargo, como se sostuvo previamente, los niveles de índice de reducción acústica son sustancialmente más elevados que correspondientes a ventanas (ver tabla 1).

Por otro lado, si apuntamos a la inmisión de fuentes de ruido internas (provenientes de nuestra propia vivienda), el primer abordaje es intentar separar ambientes con una mayor actividad de aquellos que son más sensibles. Por ejemplo, en un edificio de viviendas lo más conveniente es alejar un espacio de uso común -como un gimnasio- de un dormitorio. Generar una oficina improvisada en una habitación, modificar un pequeño ambiente poco aprovechado como un cuarto de guardado o hasta incluso un vestidor, o movernos a otro piso si nuestra vivienda lo permite, son todas maneras de separarnos de las fuentes de ruido predominantes.

En este sentido, podemos cruzar este aspecto con el ruido del exterior, ya que movernos de ambiente puede suponer evitar estar trabajando en un recinto con visión directa a la calle y, por lo tanto, reducir la necesidad de mejorar el aislamiento acústico existente.  A su vez, podemos aplicar lo dicho para las puertas, que serán el elemento que más sonido transmita entre los ambientes internos. Para disminuir las filtraciones, siempre se deben priorizar los sellos a presión por sobre aquellos que  actúan solo por fricción. Estudios de laboratorio demuestran cómo una puerta que fue sido diseñada con un elevado índice de reducción acústica, disminuye fuertemente sus prestaciones si no se aplica el sistema de sellos en forma correcta [2].

1- Tableado Fonoabsorbente Decibel. 2- Placas Hexagonales Sky Class 1 by Decibel. 3- Fonac Block. Placas acústicas doble función: absorbente y aislante. 4- Paneles Fonoabsorbentes Entelados Decibel. Se realizan a medida para cada obra en particular.

 

CALIDAD ACÚSTICA INTERNA

La incidencia de la acústica no se acota solamente a evitar la intromisión de sonidos no deseados que afectan nuestra concentración no que pueden molestar, por ejemplo, en una videoconferencia. También son relevantes las condiciones de inteligibilidad y escucha en los ambientes en los cuales estamos inmersos. Tanto sea para dar una charla -que sea bien recibida y entendida por los oyentes-, como para que nosotros podamos escuchar y comprender sin la necesidad de utilizar auriculares o elevar el nivel sonoro de nuestros parlantes por encima de lo saludable.

La conformación del ambiente, su tamaño, el tipo de muebles y superficies que lo componen y la ubicación que adoptamos, son todos factores que modificarán la calidad acústica. En una situación hogareña, siempre son preferibles ambientes de menor tamaño. Esto es así por varios motivos: El primer factor es que el tiempo de reverberación es directamente proporcional al tamaño del recinto. Es decir, será menor cuanto menor sea el recinto, lo cual incide directamente en la inteligibilidad. Esto ayuda a que el sonido directo (nuestra voz) esté muy por encima del reflejado en el ambiente (nuestra voz al reflejarse en paredes, techo y/o muebles). Por otro lado, las reflexiones cercanas generarán mayor sensación de proximidad, y por ende, la falta de estas y la presencia de reflexiones tardías en ambientes muy grandes nos darán la sensación de falta de privacidad. 

El segundo factor es que, en forma contraria al tamaño, la absorción acústica es inversamente proporcional al tiempo de reverberación. Por esta razón, si fuera necesario agregar algún tipo de material absorbente, será mucho más efectivo hacerlo en ambientes de menor tamaño, ya que aplicando una misma cantidad la proporción de superficie afectada será mucho mayor cuanto menor sea el ambiente.

Como último factor, debemos tener en cuenta nuestra propia ubicación dentro del ambiente. Las esquinas concentran las frecuencias de resonancia características de la sala, que por lo general se ubican en el rango bajo. Evitar posicionarnos en ellas ayudará a prevenir que nuestra voz suene grave por demás.

Podemos mejorar la calidad acústica de nuestros ambientes con la inclusión de sillones, butacas acolchadas o hasta bibliotecas en ambientes muy pequeños. Además, si está a nuestro alcance, podemos instalar ciertos tipos de material absorbente -si bien no todos son aptos para cualquier ambiente y en algunos casos no están pensados para zonas con mucho roce-, con el asesoramiento adecuado podemos agregar materiales capaces de absorber eficientemente, y así generar grandes cambios perceptivos.

Tabla 1: Índices de reducción acústica medidos en laboratorio para diferentes tipos de particiones. Resultados de ventanas y tabiques sacados de [1], puertas de [3].

Categoría

Descripción

Espesor (mm)

Rw (dB)

Ventanas(1)

Vidrio sencillo

4

29

Vidrio laminar(2)

6+6

32

Vidrio doble (2)

4-(6/20)-6+6(3)

34

Puertas

Puerta placa básica

45

20(4)

Puerta de madera maciza con sellos perimetrales e inferiores

45

30(4)

Tabiques

Ladrillo cerámico hueco

120

42

Hoja de hormigón armado con áridos ligeros

120

47

Doble placa de yeso laminado con material aislante en cámara interna

15-70-15(3)

47

  • Los índices detallados son considerando ventanas NO deslizantes.
  • PVB 0.36 mm
  • Los valores entre guiones detallan el tamaño de la cámara de aire.
  • Índice STC (Sound Transmission Class) similar a Rw pero calculado según normas ASTM

 

Esteban Zanardi

Ing. de Sonido – UNTREF

DECIBEL SUDAMERICANA S.A.

 

REFERENCIAS

 [1] Ministerio de Vivienda, “Catálogo de Elementos Constructivos del Código Técnico de Edificación”. España, 2010.

[2] Herrera, José y Recuero, Manuel, “Influence of Seals in Sound Insulation Prediction of Steel Double Panel Doors”, 19th International Congress on Acoustics. Madrid, 2007.

 [3] US Department of Commerce, “Sound Insulation of Wall, Floor, and Door Constructions”, National Bureau of Standards. Washington DC, 1964.


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